Tempus fugit
Pícara y juguetona, se divierte la brisa entre mis cabellos. El sol anaranjado desciende y me guiña su mirada antes de desaparecer entre los altos edificios de la ciudad. Suspiro.
Increíble.
Ha terminado.
Nunca me había percatado de que el tiempo pasase a tanta velocidad como lo ha hecho este último curso.
Me aterra que las horas se escapen de entre mis dedos con semejante facilidad. Las aprovecho, las exprimo, hago en una lo que debiera hacer en dos… y con todo, siguen su rumbo sin conmiseración alguna.
Este ha sido un curso para crecer y a la vez hacerme niña de nuevo.
Un año de cambios, de novedades, de decepciones, de aventuras, de pequeños y grandes triunfos, de descubrimientos non-gratos, de misterios novelísticos, de llanto negro, de risas cristalinas, de corazones rotos y de amor.
Amor: qué delicioso es pronunciarlo, pronunciarlo con seguridad y arrebato. (Peco de romántica y seguiré haciéndolo a mucha honra ^^).
Y ahora…
… me marcho, me marcho…
Sonrío con melancolía al mirar a mi alrededor.
Las maletas sometidas al desorden.
La casa recogida, más vacía y desnuda de lo habitual.
Ecos y sombras que se deslizan, trayendo la noche.
Regresaré en un tiempo, cuando lluevan hojas de los árboles.
Vine aquí hace nueve meses pensando que abandonaba mi hogar; me marcho sabiendo que es ahora cuando realmente lo dejo…




Qué lindo… Me evocó al atardecer, que en efecto es un momento sublime de cada día, pues es bellísimo y dura apenas unos instantes u__u
Me ha conmovido lo que has puesto al final… pensar que en estos meses forjaste tu propio hogarcito en esta nueva ciudad, y ahora que te vas, ya lo haces con un nuevo horizonte: uno que se ha expandido. Abrazos chiquilla