Otoño
Escribo más que nada porque hace mucho, muchísimo que no actualizo el blog y quería dar pequeñas señales de vida. Tal vez se deba a que no paro de trabajar y a penas saco un segundo para acordarme de este diario digital; tal vez a la anemia de inspiración que he sentido durante este mes; quizá porque en los últimos tiempos más que escribir o dibujar, vivo. ^^
Me disculpo ante los lectores fieles que han seguido entrando regularmente para leerme: ¡gracias! Prometo lecturas varias, relatos breves y algún que otro boceto.
Por otra parte me apetecía escribir: nada en concreto, sencillamente explayarme un poco: El otoño se aproxima lento pero inexorable: me encanta. Es una estación intermedia, nada extrema: los árboles se tornan dorados y las hojas llueven en una miríada de tonos ocres y bermejos sobre los viandantes; las noches son frescas, puras y riegan el mundo de infinitas perlas de rocío que serían la envidia del mejor de los joyeros; a veces llueve y creo que me derrito de placer: hay algo mágico, casi hipnótico, en la lluvia que tintinea contra el suelo y se desliza por las cristaleras, en los charcos que reflejan las luces de la ciudad, en la melodía de paraguas multicolor que danza por las calles.
Cada vez que llueve siento la imperiosa necesidad de salir y dejarme llevar por las calles sin paraguas, de sentir el agua helada deslizándose dentro de mi ropa con ese delicioso escalofrío que tan bien conozco. Correr por la avenida, empapada pero feliz: libre, espíritu. Y a mitad de la carrera parar en seco. Abrir los brazos. Alzar la cara mirando al cielo, sin aliento: una sensación increíble.
Finalmente, cuando una regresa a casa chorreando todo parece más prosaico, menos inteligente… y con todo ha valido la pena.
De más está mencionar que los resfriados me son comunes, cómo no; mas es lo que tiene ser una de esas personas que son capaces de quedarse horas y horas contemplando las estrellas o fascinadas por la belleza de un pétalo de rosa sin notar que se desgasta el tiempo.




El otoño es mi estación favorita
Gracias por este bonito post. Te seguiré de cerca.
Saludos.
Qué frío, niña xD y eso que aquí el otoño apenas se nota… ais, se te echa de menos
Qué bien leer algo de nuevo!! Llevaba semanas esperandolo…que bien tenerte de nuevo aqui, al ladito. Te echaba de menos!!
Besetes. preciosa
Qué bonita forma de relatar tu disfrute de ésta estación, verdaderamente invita a soñar. Ésta entrada me hizo recordar uno de mis libros favoritos: Brida de Paulo Coelho. Sigue viviendo así, preciosa. Un beso!
El otoño.. sempiterna estación que dura, por mi zona, casi la mitad del año, si es que la primavera-verano le deja espacio. Adoro correr bajo la lluvia, sobre todo cuando voy a lugares donde hace más frío, y volver a casa empapada da más gusto.
Me alegro de volver a leerte.
Uhm, decirte que me alegra volver a leerte en tu blog ^^
Al leer tu retórica sobre tu vivencia del otoño, me hace pensar en lo contraria a todo eso que soy yo, jajaja xD Cuando estaba en el colegio, fuimos de paseo al sur de Chile, donde es muy lluvioso. Como persona de clima semi desértico, para mí una mera gota es sinónimo de aguacero, así que allá andaba con mi parca todo el tiempo . A años de eso, mi novio vio la foto y se rió de mí, porque mis compañeros de curso iban todos sin chaqueta “sintiendo los elementos”, mientras yo me protegía toda. Eso me hizo sentir mal, pero a fin de cuentas, por propia voluntad no he cambiado mucho de ese entonces…
Es que hay algo que una vez dijo el paleontólogo de Jurassic Park: “hay chicos que sueñan con ser astronautas; otros con ser astrónomos”. Yo soy de los últimos: me encanta leer de aventuras, pero no me gusta vivirlas ^^U… ¿será raro eso?
Un abrazo.
PD: no veo nada en esta caja de texto, el texto es negro xD jejeje